“El agua pudo haber tomado contacto con el ácido de las baterías y eso es letal y explosivo”, refirió Horacio Calderón, ex asesor del Ministerio de Defensa

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El experto de temas navales y ex asesor del Ministerio de Defensa durante la anterior gestión, Horacio Calderón, conversó con Radio 10 y aportó su experiencia y opinión en torno al caso que conmueve al país, por la desaparición del submarino ARA San Juan ocurrida el miércoles de la semana pasada con 44 tripulantes a bordo.

“Lo más grave que pudo haber pasado es que en el submarino haya entrado a un curso de agua y que esa agua haya tomado contacto con el ácido de las baterías, eso produce gas de hidrógeno y eso es altamente letal y explosivo”, adelantó el ex representante de Astilleros Domenech.

“Puede haber habido en pinchadura en una soldadura de un centímetro cuadrado y eso permitiría el ingreso de varios metros cúbicos de agua dentro del submarino según la profundidad a la que estuvieran navegando”, dijo sobre una posibles explicaciones que podrían haber generado la implosión confirmada oficialmente por la Armada.

Además deslizó críticas respecto del manejo de la situación por parte de la misma fuerza: “Teniendo un problema con las baterías -que se puede convertir en algo muy grave- es llamativo que no se haya ordenado al submarino quedar en superficie aunque esto fuera una coctelera por la cantidad de horas que había y luego buscar la forma de remolcarlo al puerto. Pero todo esto es especulativo”, afirmó.
A la vez dejó entrever problemas de mantenimiento de la embarcación: “En los últimos dos años tengo entendido que no se hizo ningún tipo de reparación, ni siquiera menor como es el encarenamiento, porque al submarino se le van pegando moluscos y otro tipo de adherencias y es necesario sacarlos”.

Por otra parte Calderón aseguró que hubo un precedente similar en 2008 con un submarino gemelo del ARA San Juan, el ARA Santa Cruz, y ante rumores que trascendieron desde la misma tripulación por posibles fallas de funcionamiento de la embarcación se ordenó inmediatamente sacarlo de circulación para su reparación.

“Me entero que los tripulantes estaban bastantes preocupados y con temor a embarcarse en el Submarino ARA Santa Cruz porque aseguraban que tenía problemas complicados con el sistema hidráulico de inmersión. Era probable que el submarino se hundiera y se tomaron medidas”, deslizó.

Luego prosiguió: “A las 72 horas el submarino se rompió, hubo que cambiarle todo el aceite, y obviamente no llegaba a Chile (su destino inicial) y se ordenó que volviera navegando en superficie. Luego hubo otro problema y Garré dijo que se lo sacara de circulación, y se lo enviara a un astillero para su reparación”.

Viernes 23 de noviembre de 2017