“Aquí se ha apostado más a la responsabilidad individual”, comentó Carlos Solano, argentino residente en Suecia

Carlos, vive hace 9 años en Estocolmo,y en conversación con Mañana Sylvestre, relató la experiencia sueca en el manejo de la crisis sanitaria por coronavirus. Suecia ya tiene más de 3200 muertes desde el inicio de la pandemia, sin embargó decidió no aplicar una estricta cuarentena.
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Durante la última conferencia de prensa realizada el pasado viernes, en el anuncio de la nueva vigencia de la cuarentena por 2 semanas más, el presidente Alberto Fernández comparó la actualidad de la pandemia del país, con lo ocurrido en otras naciones del mundo. Una de ellas fue Suecia, país ubicado al norte de Europa sobre el Mar Báltico.

De acuerdo a las cifras oficiales, Argentina -con una cuarentena estricta que lleva más de 7 semanas- al día de hoy tiene 6.034 casos confirmados y 305 decesos.

Mientras que Suecia, que decidió una política laxa al respecto, ya alcanza los 26670 contagios, y supera las 3200 muertes, siendo un país 4 veces más pequeño que Argentina en términos poblacionales.

“Aquí no se ha hecho una cuarentena estricta, el gobierno ha apostado más a la responsabilidad individual de cada persona. Sí se han tomado varias medidas: el servicio público de transporte está prácticamente vacío, por eso se ven muchos autos; el fútbol fue una de las primeras cosas que se suspendió; no se pueden aglomerar más de 50 personas; muchos bares y restaurantes han cerrado por no cumplir con ciertas normas; los colegios secundarios algunos cerraron», contó Carlos Solano, ciudadano argentino residente en Estocolmo desde hace 9 años.

Suecia ha tomado la decisión de no cerrar la economía, hecho basado en la estrategia de alcanzar “la inmunidad de grupo” donde la población de menor riesgo toma contacto con el virus en su circulación diaria, hecho que para algunos especialistas podría ser positivo para frenar la expansión de la enfermedad.Según funcionarios del área de Salud de Suecia, cerca del 25% de la población ya tiene anticuerpos contra el COVID-19. Sin embargo la tasa de mortalidad es alta, y representa 10 veces lo acontecido en Argentina.

«Suecia es un caso un poco único porque recibe muchas críticas por un lado y por otro lo están tomando como que puede funcionar”, dijo Solano. La política aperturista y de controles laxos seduce a algunos países desarrollados, aunque no se sabe con exactitud los beneficios reales de dicha decisión.

«La gente acata las órdenes, no podemos echarle toda la culpa al Estado, nosotros somos responsables. El barbijo no es obligatorio, se está hablando pero no creo que lo impugnen», consignó Solano, desde el país nórdico.

Lunes 11 de mayo de 2020