“Es inmoral que una ciudad rica como Buenos Aires tenga un nivel tan alto de pobreza”, expresó Matías Lammens

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“Me parece que era el momento de tomar una decisión y lanzarse a la política. Porque 4 años más de este Gobierno puede ser muy difíciles de reparar y revertir. Había que comprometerse. Era el momento de dar el salto e involucrarse. Y estoy muy contento con el espacio que formamos, con la pluralidad y la diversidad que existe, con la gran cantidad de gente que se sumó que viene también de otras expresiones”, señaló Lammens. Y agregó: “Creo que eso nos dará la posibilidad de expresar e interpelar a muchísima gente que por ahí históricamente no votaba a una alternativa como esta, pero que hoy se está convenciendo de que es lo mejor, que hay un ciclo que se cumplió también en la ciudad luego de 12 años”.

Lammens destacó que “en una ciudad rica como Buenos Aires, que tiene un presupuesto similar al de Madrid y al de las grandes capitales europeas, vemos que hay 600 mil pobres, 7 mil personas durmiendo en las calles… Y nos parece inmoral que eso pase”.

Plan de desarrollo
“Para tener buenas propuestas, hay que conocer bien la problemáticas. Y para eso hay que escuchar. Y la verdad es que hoy 9 de cada 10 personas que paramos en las calles nos hablan de la situación económica, que es la principal preocupación de la gente: la falta de trabajo, la inflación, los alquileres, las tarifas…. Yo mismo tengo una pyme de distribución de bebidas y hace 3 años y medio que hacemos malabares para subsistir… Y lo que veo que el Gobierno no quiere hablar de economía”, puntualizó Lammens.

El candidato a jefe de gobierno porteño comentó que “Alberto Fernández fue determinante para que tomara esta decisión de saltar a la política. Y también fue determinante el gesto de grandeza de Cristina, que colabora para `desengrietar´ y sacarnos de un lugar donde creo que no había un buen rumbo. Alberto es alguien con quien ella había tenido muchos desencuentros, y sin embargo dejaron esas diferencias de lado y él fue elegido precandidato a presidente. Venía hablando con Alberto y en las últimas charlas terminamos de realizar un diagnóstico en el cual evaluamos que lo más importante era armar algo bien plural, que contuviera al kirchnerismo, por supuesto, pero que expresara algo mucho más amplio para sacarnos de este atolladero”.

Diagnóstico en la ciudad
“El principal desafío que tiene un estado como el de la ciudad de Buenos Aries es cuidar a los porteños –destacó Lammens-. Es innegable que hay muchas obras, y hay que reconocerlo. Ahora, lo que veo -y lo que me diferencia de este gobierno- es una cuestión de prioridades: todas estas cosas de las obras suceden, pero también hay chicos sin vacantes, la situación de los hospitales es un tema grave, no se construyen nuevos y hay muchas menos camas que antes. Pero sobre todo veo una situación en la cual los porteños están desprotegidos ante la crisis nacional”.

“No veo un plan de desarrollo económico, no veo al gobierno de la ciudad como un actor para tener ideas anticíclicas en términos económicos –enfatizó Lammens-. Y la realidad es que lo podría hacer, porque CABA es un estado rico que tiene el presupuesto de una gran provincia y no tiene ningún tipo de desarrollo de modelo económico, no cuida a las pymes, no les da financiamiento, no promueve el empleo y tampoco cuida a los inquilinos, para no hablar de lo imposible que resulta comprar una casa propia…”.

“El gran tema que nos diferencia del gobierno actual son las prioridades: en qué se gasta el presupuesto público, en qué se invierte. Por ejemplo en el sur de la ciudad el desempleo es del 17%, casi duplica la tasa nacional…”.

Respuestas a oyentes
En diálogo con los oyentes, Lammens expresó los siguientes conceptos:

“Una de las primeras cosas que hay que hacer es atender el relamo histórico de Lugano y Soldati de hacer un hospital allí”.

“Con respecto a Uber, lo primero que hay que hacer es que empiece a pagar lo que tiene que pagar y ponerlo en igualdad de condiciones con los taxistas”.

“Con respecto al tema viviendas hay que atender urgente el tema mediante la construcción de unidades accesibles. Eso se puede hacer en articulación con constructoras privadas para bajar el precio del metro cuadrado y que la clase media pueda acceder con créditos subsidiados. Y luego trabajar también en la situación de los inquilinos: se empezó a trabajar en algo de eso, pero todavía están desamparados y expuestos a situaciones abusivas. Y en eso el Estado tiene que intervenir”.

“El tema de la policía de la ciudad creo que es un reclamo histórico de los porteños y porteñas. Creo que está bien que la policía la tenga la ciudad. Pero hay que trabajar mucho en formación y en devolverle la confianza como institución, además de trabajar en el traspaso definitivo de la justicia a la ciudad -otro reclamo histórico-. Hoy la gran mayoría de los porteños no denuncia los delitos (como robos) porque no tienen confianza en la policía y en lo que va a suceder después”.

“El tema de la accesibilidad del subte es complejo y delicado y hay que intervenir. En el E solo las últimas 3 estaciones tienen ascensor. En el resto, si sos discapacitado, no podés entrar. Hay que garantizar que funcionen las escaleras mecánicas y queremos que todas las estaciones tengan ascensor. Luego hay cuestiones que tienen que ver con la frecuencia, que ni siquiera demandarían tanta inversión. Y para descomprimir habría que hacer una línea nueva: venimos hablando de la construcción de la línea F (de Barracas hasta Plaza Italia). Ahora el Gobierno anunció el inicio de la licitación. Pero por primera vez en 15 años están paradas las obras de subte”.

“Para resolver el problema del tránsito hay que tener transporte público de calidad. A la ciudad le falta mucho: la gente viaja mal. Hay que incrementar la frecuencia de los subtes y hacer una línea nueva. Y con respecto a los colectivos, el Metrobús es una solución, pero es provisoria”.

“A nivel cultural en Buenos Aires se desinvirtió, no es la ciudad que uno recuerda. Los centros culturales, que son una de las grandes manifestaciones, tienen inspecciones permanentes con pedidos ridículos… Y les pasa lo mismo que a los clubes de barrio (en los que hacen deportes más de 100 mil pibes). Nosotros planteamos un concepto que es que estos espacios son infraestructura pública no estatal, y el Estado debería articular con ellos. Tienen un rol social determinante. En vez de asfixiarlos con las tarifas y demás, debería propiciar su desarrollo”.

Miércoles 31 de julio de 2019