Intrigas, alianzas y traiciones: La muerte de Néstor Kirchner

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GS: -Presidente, ¿Cómo está?
NK: -Ahora bien, pero casi me voy para el otro lado, Gustavo.
GS: -Y.. por tomar los calmantes por esta muela de m.. que me tenía loco. Me tuvieron que poner varios litros de sangre, todo por culpa de esta muela.

La conversación que recuerda Gustavo Sylvestre, en su libro Intrigas, Alianzas y Traiciones: El detrás de cámara de nuestra democracia, se dio luego de la internación del ex mandatario, ocurrida durante las pascuas de 2010, que lo tuvo derivado de urgencia en el Centro Asistencial de El Calafate.

Fue como si el destino le hubiese deparado que El Calafate, además del lugar del mundo que Cristina Kirchner había elegido para ellos, también fuese el lugar donde la muerte lo sorprendiera”, escribió el periodista.

“Comenzaba a trascender la versión sobre una descomposición del ex presidente, y llamé a un funcionario al cuál desperté:

GS: -Hola, Se comenta que Néstor Kirchner está internado otra vez
Funcionario: -Me despertaste. Me so rprendés con la información. Te averiguo y te llamo.
Pasaron 5 minutos y me devolvió el llamado. “Hola, Gustavo. Murió”, me dijo consternado.

Ese año 2010 había sido complicado para Kirchner en materia de salud, había soportado dos cirugías para corregir afecciones cardíacas. Pero su pasión por la política lo llevó a descuidar su integridad física, y aunque oficialmente no había revelado, se sabía que estaba dispuesto a pelear las presidenciales del 2011.

Según cuenta Sylvestre, esa noche Kirchner compartió una cena con otro matrimonio, su sobrina Natalia, la hija de Alicia Kirchner, y Patricio, su esposo.

Se había afirmado que Lázaro Báez había cenado también con ellos, pero no estuvo allí. Tampoco hubo una discusión telefónica con Hugo Moyano, como se indicara en varios medios.Compartir el ámbito familiar con los amigos de Kirchner, no iba con Cristina. Los amigos de Kirchner eran los amigos de Kirchner, no los de Cristina. Recuerdo que un importante empresario siempre se quejaba porque cuando participaba de algún encuentro con el ex presidente en la Quinta de Olivos, al arribar Cristina solos saludaba, y seguía de largo. Nunca compartía reuniones con los amigos del ex presidente. Y muy pocos funcionarios, solo un par de elegidos, tenían derecho a la intimidad familiar”, escribió el periodista.

Intrigas, alianzas y traiciones desanda los acontecimientos más importantes de los últimos 30 años de democracia. En el escrito, Sylvestre abre el arcón de sus memorias surgidas de su extensa carrera profesional, primero como periodista de trinchera y luego como analista político en los principales medios de la Argentina.