La conmovedora historia de vida de Jorge Castro Rubel, el nieto recuperado número 116

Es sociólogo, trabaja en el CONICET y hace poco tiempo supo la verdad de su historia pasada, su nacimiento en el centro clandestino de detención de la ESMA, su abandono en Casa Cuna adonde llegó con su salud deteriorada y su adopción por parte de un médico de esa institución. En Mañana Sylvestre, por Radio Del Plata, Jorge Castro Rubel contó sus emociones mezcladas luego de confirmarse como el nieto 116 recuperado por Abuelas de Plaza de Mayo.

“Es todo muy reciente, y muy fresco todavía, estoy tratando de procesar y a ver si me acomodan las ideas un poco. Lo vivo como un paso más, como algo que me enriquece, que completa una parte de mi vida personal que no conocía, y que era muy importante para mí”, dijo Jorge Castro Rubel, el nieto recuperada número 116, quien a los 37 años conoció la verdad de su vida, quien hoy es sociólogo, egresado de la UBA.

“Un día me lo comentó una tía, y ahí fui avanzando, confirmé la información con mis padres. Un poco les costó, y cuando me lo confirmaron sabía que debía acercarme a Abuelas, teniendo en cuenta que había nacido en 1977”, comentó el joven acerca de cómo se dieron los hechos que condujeron a la verdad sobre su nacimiento.

Una cruda historia de vida

En Radio Del Plata, Castro Rubel dio algunos detalles de lo que fue la conmovedora historia que tuvo como protagonista, tras nacer en el centro clandestino de detención de la Escuela de Mecánica de la Armada.

“Conozco los relatos de las sobrevivientes de Esma, lo que me transmitieron a mí estos días, las malas condiciones en que yo estaba, con bajo peso y falta de oxígeno, y fue así que esta gente me deja abandonado en Casa Cuna”, refirió.

“Mi padre adoptivo era médico allí, estaba de guardia, y vieron las condiciones en que estaba -ellos no tenían hijos-, y tomaron la decisión de llevarme y de criarme” precisó.

Respecto a la “nueva” familia que encontró tras revelarse su origen como hijo de Hugo Castro y Ana Rubel, desaparecidos durante de la dictadura, el joven destacó la buena relación que está teniendo con los tíos con los que “pegamos una onda increíble”

“Conocí a mis primas, y tengo algunos primos repartidos por el mundo con los que en algún momento nos vamos a encontrar”, indicó.

Comentó también que sus abuelos ya no viven, y que su abuela materna participó en un primer momento de Madres de Plaza de Mayo, en las primeras marchas en busca del paradero de los ciudadanos desaparecidos.

Viernes 12 de diciembre de 2014