La línea directa Macri-Massa no alcanza para un acuerdo

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Ellos dos no son otros que Mauricio Macri y Sergio Massa, que, a instancias del dirigente político bonaerense del PRO que solía hacer de intermediario, en las últimas semanas han comenzado a tener diálogo directo. “La verdad es que lo de Tucumán aceleró lo que se venía buscando para un eventual balotaje, y que era la foto de Mauricio con Massa y Stolbizer…” admite el dirigente bonaerense del PRO. “Nosotros creemos que si hay un balotaje, Sergio y Margarita deben sumarse a nosotros, y bueno la foto de esta semana consolida las posibilidades de Mauricio, porque el voto útil va a ir a Mauricio… la gente después de esa foto lo termina de comprar como el verdadero líder de la oposición”, asume el mismo dirigente.

La foto, toda ganancia para Macri, no cayó bien en los sectores más peronistas del Frente Renovador y menos en el devaluado Frente Progresistas de Margarita Stolbizer, donde las cosas no vienen bien y este gesto político terminó de producir más debate interno.

Massa y sus voceros, conscientes del “regalo” que le dejaron a Macri, tuvieron que salir tardíamente a aclarar a los suyos que ese gesto era algo de la coyuntura, que no podían obviar y que no significaba ningún tipo de acuerdo. Ya varios dirigentes del espacio renovador le han dicho, en más de una oportunidad, a su líder que su límite “es Macri” y que en un eventual balotaje votarán por Scioli. Semanas atrás, en el estudio de M1 en C5N, un diputado del FR y uno del sciolismo estuvieron a punto de irse a las manos, detrás de cámaras, cuando una vez terminado el bloque televisivo que los había confrontado, el renovador le disparó: “Dejá de chicanearme… me obligaste a salir a pegarle públicamente a Daniel, cuando sabés que no lo quiero hacer…”

En las cercanías de Felipe Solá, candidato a gobernador del massismo, tampoco se mostraron muy conformes con la foto de Massa y Macri. “Que Felipe crezca en la provincia está atado a la figura presidencial de Sergio… si estamos dando estas señales confusas al electorado, y bueno la gente va a decir para qué los votaremos a ellos si después se van a unir… votemos directamente al que tiene mejores chances de poder ganarle al oficialismo, que hoy por hoy es Macri…”.

Pero en el macrismo también temen a la irrupción de Elisa Carrió, que estuvo ausente por vacaciones de esa foto. “Una de las causas por las cuales no avanzó el acuerdo con Massa antes de las primarias fue por Carrió; ella le dijo clarito a Macri: ‘Yo me banco todo, pero mi límite es Massa'”, cuenta uno de los negociadores de ese frustrado acuerdo.

La figura de Carrió y de sus eventuales reacciones siempre está presente en el PRO y sobrevuela todos sus actos. También los más peronistas del espacio le disparan con munición gruesa. “Ahora cómo va a ir Mauricio a buscar el voto peronista después que ella les disparó con narcotraficantes, corruptos y demás cosas…”, se lamenta un peronista PRO capitalino, hoy enojado con su jefe político Macri por el tema Carrió.

En el PRO sostienen que el gran contenedor de toda esa alianza es Ernesto Sanz, que más allá de su futuro dentro del radicalismo, muchos lo ven como número puesto en un eventual Gobierno macrista. Desde este sector político también descartan un acuerdo político con Massa antes de octubre, por más presiones que sigan recibiendo del “círculo rojo”: “A nosotros nos conviene que Massa siga en carrera, porque hay regiones del país donde él está muy bien y Mauricio no tiene llegada, y la presencia de Sergio impide un crecimiento del voto peronista de Scioli… Salta es uno de esos ejemplos”, dicen desde el PRO.

A todo esto, la calma parece retornar de a poco en el comando de campaña de Scioli. Después de dos semanas de haber estado a la defensiva, las últimas encuestas que le han acercado al candidato muestran que ni el tema de las inundaciones, ni el escándalo de Tucumán han afectado al candidato presidencial en sus chances de ganar en primera vuelta. La distancia con Macri se mantiene, y algunos reacomodamientos en su línea discursiva y de organización de campaña empezarán a notarse en las próximas semanas. El candidato oficialista y algunos de sus colaboradores parecen haberse dado cuenta, finalmente, que ciertas presiones que le han llegado en estas semanas de sectores mediáticos y económicos tienen como objetivo “condicionarlo desde ahora y esmerilarlo para el futuro”. Desde el Gobierno también sostienen que “Scioli deberá saber que hay un grupo periodístico en especial que dice ser amigo de él, pero que juega para otro candidato, que lo está apretando, marcándole la cancha y lo está debilitando… y se tiene que parar frente a ellos si es que quiere ser un presidente con autonomía”.

Lunes 31 de agosto de 2015