Los aprietes del macrismo: La declaración testimonial de la jueza Ana María Figueroa

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La magistrada Ana María Figueroa, integrante de la sala II de la Cámara Federal de Casación Penal, presentó este viernes su declaración testimonial en la causa en la que se investigan presuntas injerencias del gobierno de Macri sobre el Poder Judicial a través de la denominada “mesa judicial”.

En su testimonio, la magistrada denunció presiones de agentes judiciales del macrismo en el marco de un eventual lawfare, y por el hecho involucró puntualmente a Juan Bautista Mahiques, el actual Fiscal General de la Ciudad.

Según Figueroa, Mahiques se apersonó a su despacho en la previa al acto oficial de presentación del Informe Anual de Gestión de la Cámara de Casación a fines del año 2015, para coordinar la visita oficial del entonces ministro de Justicia, Germán Garavano.

En tal ocasión, el entonces Subsecretario de Asuntos Penitenciarios y enlace con el Poder Judicial durante la gestión de Germán Garavano en el Ministerio de Justicia, la habría presionado para acelerar su dictamen en el marco de la causa que investigaba el Memorándum con Irán.

En su declaración presentada ante el fiscal Ramiro González, la jueza Figueroa señaló: “A fines estrictamente institucionales recibí en mi despacho al funcionario Juan Bautista Mahiques, a quien no conocía y con quien no había tenido previo trato directo alguno, ni personal ni telefónicamente. En esa oportunidad y luego del diálogo correspondiente a dicho evento, para mi sorpresa el nombrado me preguntó cuánto iba en demorar en sacar una sentencia en particular, la correspondiente a la causa conocida como la de la “Inconstitucionalidad del Memorándum con Irán”.

Luego relató: “Sorprendida le respondí que a tenor de la independencia del Poder Judicial y el principio republicano de división de poderes, no entrara a mi despacho a hacer ese tipo de preguntas. Si bien no recuerdo las palabras exactas de Mahiques, el nombrado me contestó e hizo saber, que el Ministro Garavano quería que dicha sentencia se dictara con anterioridad al acto, para así concurrir a la presentación del informe de gestión. Le respondí entonces “que no venga si no quiere” e invité a Mahiques cordialmente a retirarse”.

Agregó que “lejos de sentirme coaccionada rechacé toda pretensión y salió de mi despacho, mi respuesta categórica y lacónica fue suficiente para que entendieran que no era una jueza que podía ser disciplinada ni influenciada“.

Tiempo después de dicho encuentro, la magistrada sería objeto de sendas denuncias penales en su contra, que a su juicio habrían sido represalias directas por su decisión de no someterse a la influencia del entonces poder ejecutivo.

“Cuando Mahiques ingresó a mi despacho no dimensioné que sería este hecho puntual, el inicio de una persecución ideológica en mi contra por parte de terceras personas que se aprovecharon de un uso indebido del poder y de instituciones fundamentales, pilares de una sociedad democrática”, indicó.

“Con posterioridad (a esa reunión con Mahiques) se efectuaron tres denuncias maliciosas ante el Consejo de la Magistratura de la Nación, constituyendo una metodología de persecución contra juezas/es y fiscalas/es que no los consideraban “afin al gobierno”, afirmó en su declaración testimonial .

Viernes 5 de junio de 2020