“Nunca pasó algo así en todas las reuniones de la OMC”, expresó Deborah James

Compartir

En el aire de Radio 10, la representante de la ONG “El Mundo no está a la venta” descargó duras críticas a la posición tomada por el Gobierno argentino, al impedir la participación en la reunión de la Organización Mundial de Comercio a más de 60 activistas venidos de diversas partes del planeta.

El Estado argentino impidió el ingreso del integrante de la ONG Attac, el noruego Petter Slaatrem Titland y la periodista británica -residente en Ecuador- Sally Burch, entre otras personas aduciendo que habían realizado “explícitos llamamientos a manifestaciones de violencia a través de las redes sociales.

“No dieron ninguna justificación pero después dijeron que esas organizaciones estaban llamando a la violencia y el caos y eso algo tan ridículo, porque muchas de esas organizaciones reciben financiamiento de sus propios Estados”, expresó Deborah James y acotó que el Gobierno argentino “en ningún caso revelón una prueba porque no existe”.

“La verdad es que de las 64 personas de 19 organizaciones, la mayoría participan de nuestra organización “Nuestro Mundo está en venta” y son organizaciones que tienen visión crítica de la OMC es decir, fueron rechazados por sus pensamientos y publicaciones críticas a la OMC; es decir por su pensamiento político”, remarcó.

“Nunca en la historia de organizaciones multilaterales, teniendo reuniendo internacionales y anfitrionados por varios países, ningún otro país en la historia de organizaciones multilaterales ha hecho lo que ha hecho el Gobierno argentino, de decir que algunas organizaciones que han sido acreditados por el organismo internacional que es el que está teniendo la reunión, no pueden entrar por algún decisión arbitrario del anfitrión”, expresó.

James comentó que su organización y otras tantas similares están bregando por forzar cambios en la OMC, para terminar con la política de subsidios a desarrollos agrícolas en los países poderosos, que desequilibran las relaciones comerciales en el mundo o permitir una práctica similar a los países en vías de desarrollo, que hoy les está prohibida, inclusive para consumo doméstico.
“Parece que Argentina está del lado de los grandes, de los europeos y de los EEUU que no quiere que haya una respuesta ante un problema tan grande en el mundo donde hay gente que está muriendo de hambre todo el tiempo”, recalcó en Radio 10.

Lunes 11 de diciembre de 2017