La intimidad de la toma de decisiones en el entorno cristinista

CristinaSalió todo 10 puntos. Todo muy bien”. El mensaje de texto que llegaba desde la Fundación Favaloro se reproducía rápidamente entre los funcionarios del gobierno, que ansiosos aguardaban información oficial desde el lugar de la intervención quirúrgica a la Presidenta. Y produjo distensión, tras 48 horas de lógica preocupación, y angustia, por la salud de la Presidenta.

La decisión de operar se tomó el domingo por la noche, en la Quinta de Olivos, después de la consulta que la Presidenta efectuara con el equipo médico que la había atendido el sábado a la tarde, tras sentir un cosquilleo y pérdida de fuerza en uno de sus brazos. La intervención quirúrgica era un posibilidad que ya le habían transmitido a la Presidenta, el sábado en la propia Fundación Favaloro, luego de que le dieran a conocer el diagnóstico de “colección subdural crónica” a la que llegaron los médicos, tras el exhaustivo examen.

“Me caí”, fue la respuesta que el mismo sábado a la tarde le dio la propia Presidenta a un funcionario de su gobierno, que al transmitirle los resultados de una acción encargada por ella, quiso conocer su estado de salud. Se refería al episodio ocurrido el 12 de agosto pasado, en Olivos, que originó el hematoma por el cual fue operada ayer.

El domingo a la tarde, la presidenta en persona comunicó a su mesa chica de gobierno algunas instrucciones, sobre todo de “mantener activo al gobierno y la gestión”, y para los candidatos del oficialismo para las legislativas, que “sigan adelante con sus respectivas campañas, como estaba previsto”.

La decisión de operar, después de que el sábado se comunicara el período de reposo, no sólo estuvo motivada en la alarma de los síntomas del domingo, sino que en la intimidad presidencial se evaluó que la Presidenta no podía permanecer un mes “esperando a ver como evolucionaba ese hematoma, con los riesgos que se corría, sino también por la propia función de gobernar”.

El gobierno seguirá funcionando estos días de acuerdo al esquema diario que, excepto el no contar con la Presidenta en persona, las decisiones seguirán recayendo en el jefe de Gabinete, el secretario Legal y Técnico, el secretario General de la Presidencia, y obviamente, en el Vicepresidente.

La Presidenta se comunicó el lunes por la mañana, antes de internarse, con Boudou, donde se refirieron a los cuestionamientos que había recibido el Vicepresidente por las dos causas judiciales en las que es investigado, y que merecieron una réplica por parte del Jefe de Gabinete, Juan Manuel Abal Medina. Esa noche, por algunos minutos, estuvieron reunidos en la habitación de la Fundación Favaloro donde la Presidenta se encuentra internada.

Ayer, el Vicepresidente se reunió con el ministro de Economía, Hernán Lorenzino, para delinear la estrategia final por el tema de los Fondos Buitre y con senadores del oficialismo, por la sesión de este miércoles en que será tratado el Presupuesto Nacional. Y viajó a Córdoba.

La presencia del gobernador de la provincia de Buenos Aires, Daniel Scioli, en los momentos de mayor preocupación, el lunes por la mañana, y ayer anticipando que todo había salido bien tras la operación, no es un dato menor. Habla del grado de penetración y respeto que se ha ganado en el entorno de la Presidenta. Ahora sí, la campaña en la provincia que gobierna, recaerá totalmente sobre sus espaldas y del candidato Martín Insaurralde. Y como titular del PJ, en el acompañamiento de los candidatos que requieran su presencia, en el interior del país.

Así funcionará el gobierno, mientras dure la licencia de Presidenta, que aún no se sabe de cuantos días será. A la distancia, el monitoreo permanente será de la propia Presidenta.

Miércoles 9 de octubre de 2013