¿Quién pidió la reunión?

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A raíz de un pedido de audiencia de uno de los empresarios que viajan habitualmente a la OIT, para que el Papa los reciba antes de esa visita, se armó la falsa noticia de que sería el Papa quien convoque a un encuentro en El Vaticano a los empresarios, el sindicalismo y el Gobierno para tratar la situación argentina. El sindicalista Héctor Daer, así lo expresó , claramente y en coincidencia con fuentes eclesiales y del Gobierno, en las últimas horas.

No hay que olvidarse que El Vaticano es un estado, y que como tal, sería un escándalo internacional que el Papa, que preside ese estado, intervenga “de prepo” en cuestiones de otro estado.

Francisco, que recibe prácticamente a todos, con alguna excepción, habla poco de la realidad argentina. Se limita a escuchar, y no opina sobre la situación interna del país. Como bien señala hoy el colega Sergio Rubin, en el Diario Clarín, en más de una ocasión se ha limitado a decir: “Cuiden a Cristina”, entendido como que hay que cuidar que la Presidenta llegue al 10 de diciembre de 2015. Y el propio Papa ha dejado trascender que recién después del 2015 visitará nuestro país, cuando un nuevo gobierno se encuentre en el poder.

Si bien como aseguró esta mañana la colega Alicia Barrios en la nota que le hicimos en Radio del Plata, la relación entre el Papa y la Presidenta es muy buena, de respeto mutuo y muy cordial, en los últimos meses sólo hablaron en una oportunidad. El propio Papa lo comentó semanas atrás a un grupo de dirigentes argentinos que lo visitaron en El Vaticano.

“La Presidenta tuvo la deferencia de llamarme después que reasumió el poder, tras su convalecencia…fue muy amable” explicó el Papa.

En ese mismo encuentro el Papa admitió que “algunos que me visitan, me la tratan de vender cambiada (a la realidad argentina).

Es que algunos dirigentes políticos y gremiales, aunque algún periodista también, se entusiasmaron con el “deseo” de que el Papa se convierta en el jefe de la oposición, desde El Vaticano, al gobierno de Cristina Kirchner. Y se olvidan que el Papa, como buen jesuita, es mucho más político que ellos.

El Papa hace permanente equilibrio. Lo recibió a Lorenzetti junto a otros, y después a Gils Carbó. Recibe a un sindicalista opositor, y al poco tiempo a uno oficialista. Lo recibe a Pino Solanas, y recibe a peronistas alineados con el Gobierno. Y así con casi todos.

Lunes 10 de febrero de 2014